• Los maestros de lo tecnológico

    Hace unas semanas hacía un comentario en twitter referente a que no era capaz de encontrarle un fallo a los audios que @macjosan graba para el podcast NASeros. Concretamente el tuit decía así:

    Estoy buscando una excusa para criticar los podcasts que graba @macjosan para NASeros. No la encuentro… Me lo pone muy, muy difícil…

    Y realmente así era. Si, he conjugado bien. Más adelante me explicaré. Pero ahora sigo con esto: @macjosan es metódico cuando explica. Me gusta la gente que explica metódicamente. Normalmente son personas que saben mucho y tienen un caos de datos en la cabeza. Es precisamente por eso que son metódicos: para “automedicarse”. Además tiene algo bueno que es muy difícil de encontrar: se pone del lado del que no sabe. Ambas habilidades son valiosas, pero juntas lo son aún más.
    Einstein decía (no me acuerdo las palabras exactas) que si no eres capaz de enseñarle/explicarle un asunto a un niño de seis años, entonces no sabes una mierda de ese asunto. Y es que es así. Puedes ser la hostia haciendo algo de forma automática. Puedes ser alucinante, pero si no eres capaz de transmitirlo de forma entendible, no lo comprendes realmente. De algo así hablaba el otro día con un simbionte por teléfono: puedes ser el mejor luchador de artes marciales del mundo y ganar a todos los maestros que están dando clases. Pero si no sabes enseñar no sirves para un bien mayor. Sólo te sirves a ti mismo y lo que sepas morirá contigo cuando mueras. Tu existencia habrá sido en vano. Plus, si no hubiese habido un maestro que te hubiera enseñado, ni siquiera tú sabrías lo que sabes. Jamás habrías sido tan bueno.
    Y aquí viene el tema del maestro: saber la hostia de tecnología no te legitima para enseñar nada. Pongamos un ejemplo claro, que se que os gusta la caña: el tema del podcast “Código fuente”. El podcaster me recuerda a esos típicos profesores que creían que dar una clase era saberse de memoria el libro que debían enseñar repitiendo, casi de memoria también, un capítulo cada día. ¡Un coñazo!. Las consecuencias inmediatas de tener un profesor así son varias: aburrimiento, sueño, odio a la materia, odio al profesor, apatía total, etc (siendo condescendiente) ¿Quién puede aguantar una clase de un tipo que sólo repite de memoria? ¿Quién puede aguantar sin dormirse en una clase en la que reemplazas al profesor por un robot automatizado y nadie se da cuenta? Me vienen algunos recuerdos de profesores de secundaria (bachiller) que podrían haber perfectamente no existido en mi vida y nada habría cambiado. Y lo peor es que esos “tíos” (nótese la falta de respeto) estaban totalmente convencidos que lo hacían de muerte.
    Por otro lado están también los profesores que no disminuyen. Si quieres enseñar a correr a un bebé que está gateando y tú ya eres un corredor de 100 metros, no te va a quedar otra opción que bajar el ritmo a la velocidad del que aprende. Si pretendes que aprenda a correr viéndote ese medio segundo que te tiene a la vista, vas a tener que pasar por su lado durante muchísimos medios segundos. Mejor vas mas lento y haces que te quiera seguir.
    ¿Qué me dices de aquellos que tienen 80.000 datos en la cabeza y los quieren soltar todos juntos? Naaa, tampoco sirven. Sólo los puede seguir otro igual. A menos, claro, que se edite el contenido y se ponga a disposición de los oyentes de forma que parezca que no ha sido explicado por un esquizofrénico paranoide (flipáis con el original).
    En esta era progre-postmoderna que vivimos, el libertinaje y la falta de exigencia en los quehaceres diarios brota a todas horas. Y no hace falta levantar ninguna piedra. Hoy en día todo da igual. ¿Qué tienes faltas de ortografía? Da igual. ¿Qué dices moviEstar? Da igual, total nadie se da cuenta que te inventaste una E. Tendría que haber puesto la E en rojo, además de en negrita. Porque seguro que a alguien todavía no le entra en la cabeza. En esta era, como digo, los exigentes vivimos infelices. Ansiosos. Bruxamos nuestros dientes por la noche tratando de descargar nuestra rabia contenida. Por ello, cuando ocurre, da gusto encontrar algún maestro de lo tecnológico.
    @macjosan es un maestro de lo tecnológico. Tiene las características para serlo. Y si, vale, consagrarlo a la ligera es “mucho aventurarse”. Pero si yo digo que algo es, es. No os atreváis a contradecirme. Ya sabéis que sólo hablo cuando tengo las cosas claras.
    Me ha ocurrido muchas veces que al leer el título de un episodio del podcast NASeros, deducía automáticamente todo el contenido que se iba a tratar en él y aún así decidía escucharlo porque sabía que había sido @macjosan quién lo había grabado. Bueno, en realidad no era difícil deducirlo, no hacía falta ser un adivino: si el título del podcast era “la influencia de la toma a tierra en un PLC” no era difícil acertar que fue @macjosan y no el otro sujeto quién pudo haberlo grabado dado que seguramente el otro sujeto habría estado ocupado esperando que @RuperDax grabase un Periscope para ir corriendo a colgarlo en su canal de YouTube a modo de burla. @macjosan es más serio. De hecho es la razón por la que escucho ese podcast. Y es porque escucho ese podcast que escuché el episodio titulado: ¿Compro un NAS o monto un disco en red? y me animé a escribir este artículo.
    Aquí es donde todos intuís que le toca la hostia al amigo de Zaragoza. Pero dejadme decepcionaros un poco: todo castigo no merecido siempre es injusto. Por ello sobre ese episodio cabe más bien una corrección que un castigo. Porque dejadme deciros que si, también se equivocan “los maestros de lo tecnológico“.

    El miércoles a las 21:00 “La corrección a @macjosan”.


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