• Diferencias entre un disco de escritorio y un disco NAS

    No me acuerdo cuando fue exactamente, tal vez hace algunos meses. Si, puede ser que haya sido hace algunos meses. Todavía tenía mi portátil ROG. El caso es que estaba reunido con algunas personas y empezaron a hablar de tema de los NASes. Los que me conocéis sabéis perfectamente lo que opino de los NASes. Los que no, pues que sólo sirven para gente que ignora temas informáticos y que les sobra dinero. Porque es muy fácil construirse un servidor/NAS casero con mucho menos dinero de lo que te cuesta un NAS y encima puedes hacer que incluso se comporten como router. Pero eso es algo que desarrollaré más adelante en otros artículos y en especial en el curso Router/Servidor/NAS que estoy preparando. El caso es que muchos “sabios” participantes en la conversación coincidían en que lo correcto era comprar un disco duro de 3,5 de escritorio en vez del mismo disco en su versión NAS. Hablaban de que era un “engañabobos” para los que quieren pagar más porque los discos en versión NAS estaban entre 15 y 20% más caros y que eso era así porque como los NASes estaban de moda, habían subido los precios para engañar a los “bobos” que querían seguir las modas. Obviando convenientemente la moda de los NASes en la que ellos participaban “inteligentemente”, claro.
    Cuando escucho este tipo de cosas, en vez de responder en el momento, me gusta dejar hablar a la gente. Me gusta que hablen más y más y que se embarren hasta el cuello. Luego, contrario a lo que crees, no hablo yo. No digo nada. No tengo ese ego. Me acuerdo haber vivido situaciones similares hace unos años, cuando salía con una chica de Extremadura y fuimos a visitar a sus padres. Ella era extremeña pero vivía hacía muchos años en el Pais Vasco. De hecho ya ni tenía acento extremeño. Yo nunca había estado en Extremadura. Esa fue mi primera vez. Salimos a cenar y nos metimos en un bar a pedir una hamburguesa. En el bar había un grupo de personas de las cuales una destacaba más que el resto. Por necesidades de la “comanda” me acerqué a la barra a pedir las hamburguesas (sí, cuando todavía no me molestaba pedir en las barras de los barres). Oí entonces la conversación del grupo. El “destacado” explicaba a los otros que un litro de agua pesaba exactamente 1 kilo con 112 gramos. Todos lo vanagloriaban. Vítores y honores le llovían verbalmente. No me quise meter en la conversación. Preferí dejarlo como dejé la conversación de los NASes. Pude observar similares conversaciones en distintas ubicaciones de Cáceres. Prometí no volver a Extremadura. Simplemente, no podría soportarlo.
    Normalmente hago eso: miro apenado y me voy. Muchos supondréis erróneamente que yo dejaría fluir mi ego y explicaría como son realmente las cosas utilizando un tono soberbio. Pero la verdad es que no. Sólo me retiro sintiendo pena por la humanidad. No es un crimen no saber. El casi-crimen es hacer que sabes y que te vanaglorien por ello. Lo mismo ocurrió en la conversación de los NASes. Un sujeto destacó diciendo estas chorradas y los otros lo vitorearon. Por mi parte dije: tengo que escribir un pequeño artículo sobre esto. Y claro, ya conocen mis “timings”. El caso es que aquí estoy dispuesto a contarles rápidamente por qué no es lo mismo un disco que otro.
    Para empezar, físicamente ya son diferentes. Los discos NAS pueden manejar mucho mejor la vibración. Son mucho más tolerantes a vibraciones que los discos de escritorio. De forma que encontrarán menos errores de lectura que los discos de escritorio. Sobre todo si están en ambientes que favorezcan esos errores. Como puede ser vivir cerca de las vías del tren o del metro, tener el disco funcionando en un ordenador que esté sobre un suelo de madera, etc.
    Para continuar, y aquí viene la parte importante, está la diferencia de firmware. Si, vale, no es algo físico, pero es tan importante que lo cambia todo. Además, está muy relacionado con la diferencia física explicada arriba:
    En un disco de escritorio, cuando el disco detecta un error va a intentar leer el sector de nuevo. Si a la segunda vez no lo puede leer intentará una tercera. Y una cuarta. Y una quinta… Y así hasta que llega a la cantidad de reintentos que el firmware tiene programado. Si al llegar a esa cantidad límite aún no puede leer el contenido del sector que da error se dará por vencido y reportará un error de lectura al sistema operativo. Ese proceso puede llegar a tardar varios minutos en un disco de escritorio.
    En un disco NAS, ya se asume a nivel de firmware que el disco será puesto en algún array redundante (ya sea este RAID por software o por hardware) o que será formateado con sistemas de archivos tolerantes a errores o manejado por software con similares características. Si el error de lectura ocurre, el error será reportado inmediatamente al controlador (ya sea éste, como dije antes, de hardware o de software) y el disco no gastará tiempo reintentando acceder al sector. Los datos pueden ser reconstruidos por el controlador del array, de forma que no hay una necesidad de gastar tiempo tratando de releer los datos. Incluso ni siquiera importa que la unidad pueda reconstruir los datos o no porque los datos serán proporcionados por otro miembro del array. Además, dado que el disco NAS normalmente será instalado en un sistema multi-usuario en el que todos estarán pidiendo datos al sistema al mismo tiempo, no interesa hacer esperar en cola durante minutos a cada uno de esos usuarios hasta que el disco pueda acceder a los datos. Sobre todo, como dije antes, porque esos datos pueden obtenerse desde otra parte del array en una fracción de segundos.
    Por último, la diferencia final que se me ocurre, es que para los discos Enterprise o NAS existen herramientas que te permiten modificar la cantidad de re-intentos de los que hablábamos antes, al igual que algunas otras configuraciones. En los discos de escritorio, esas cosas normalmente están bloqueadas.

    Así que, como ves, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. “No es lo mismo”, diría mcabreraj para acabar diciendo que en realidad eso lo diría Alejando Sanz…


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